El derbi del Bernabéu dejó a ambos equipos con la sensación de que
podían haber ganado el partido porque méritos hicieron más que
suficientes, pero se quedaron con lo puesto. Un punto para cada uno que
deja la Liga como está.
Bueno no, con el Barça aún más cerca del título, pero eso es de otro negociado y no del derbi que se vivió en Chamartín. Un encuentro al que, como buen derbi, no faltaron a la cita la polémica arbitral y alguna que otra entrada un tanto dura que no fueron a más
. Y tampoco faltó el gran ingrediente de estos derbis madrileños: el orgullo. Ambos defendieron el suyo olvidándose de la Champions y la Europa League y es que cuando hay un derbi de por medio, el resto no importa. Lo único vital es ganar, darlo todo y vencer al gran rival ciudadano.
El primero que mostró ese orgullo, esas ansias por ganar fue el Madrid que en el primer cuarto de hora tuvo una gran ocasión de Cristiano que atajó Oblak, reclamó un penalti de Juanfran a Kroos y Marco Asensio estrelló un balón en el larguero.
La salsa, el máximo exponente del fútbol que es el gol había llegado y con él, los dos equipos se fueron a por más, con el Atlético generando más sensación de peligro, Pero tanto Zidane como Simeone decidieron pensar en Europa y quitaron a Cristiano y Diego Costa. Dos bajas de peso que , sin embargo, no restaron emoción e intensidad al derbi. El Madrid apretó más para buscar la victoria en casa a base de centrar balones al área donde siempre se encontraban con la defensa rojiblanca u Oblak. El Atlético, por su parte, esperaba su oportunidad a la contra o aprovechando un error del Madrid atrás. Nadie bajó los brazos hasta el pitido final y siguieron buscando el ansiado tanto del triunfo que lo tuvo el Real Madrid en la prolongación, pero Oblak lo volvió a evitar con una gran parada a disparo de Sergio Ramos que, sin Cristiano Ronaldo en el campo, se erigió en el lanzador de faltas por delante de Gareth Bale.
Bueno no, con el Barça aún más cerca del título, pero eso es de otro negociado y no del derbi que se vivió en Chamartín. Un encuentro al que, como buen derbi, no faltaron a la cita la polémica arbitral y alguna que otra entrada un tanto dura que no fueron a más
. Y tampoco faltó el gran ingrediente de estos derbis madrileños: el orgullo. Ambos defendieron el suyo olvidándose de la Champions y la Europa League y es que cuando hay un derbi de por medio, el resto no importa. Lo único vital es ganar, darlo todo y vencer al gran rival ciudadano.
El primero que mostró ese orgullo, esas ansias por ganar fue el Madrid que en el primer cuarto de hora tuvo una gran ocasión de Cristiano que atajó Oblak, reclamó un penalti de Juanfran a Kroos y Marco Asensio estrelló un balón en el larguero.
Todo eso en apenas 12 minutos de un encuentro dominado por
el Madrid ante un Atlético encerrado atrás y buscando a Griezmann y
Diego Costa para acercarse a la meta de Keylor Navas. Ese ímpetu local
siguió con Oblak y el muro de piernas de la defensa rojiblanca evitando
el gol local. El Atlético estaba, pero no apareció hasta el minuto 30
cuando Keylor evitó el 0-1 de Diego Costa con una gran parada que
respondía al recital que estaba dando Oblak en la otra portería.
El encuentro era vibrante, quizás futbolísticamente no muy
bueno, pero sí emocionante. El despertar rojiblanco le puso el miedo en
el cuerpo a los de Zidane que redoblaron sus esfuerzos para buscar el
gol y para pedir penalti, como uno a Lucas Vázquez. La primera parte
acabó con otra ocasión del Madrid, en este caso de Marcelo que estrelló
su disparo en el larguero y Oblak parando un gran disparo de Carvajal.
Sin goles, pero con ocasiones claras para ambos equipo se llegó al descanso.
Todos los tantos que no marcaron en los primeros 45 minutos
los dos equipos aparecieron de golpe en 12 minutos. Cristiano Ronaldo
inauguró el marcador en el 53’ tras un gran centro de Bale
y en el 57’, Griezmann igualó el partido al aprovechar una serie de
rechaces en el área blanca. En cuatro minutos se vieron más goles que en
45 y pudieron ser más porque Koke tuvo el 1-2 en el minuto 59, pero lo
evitó Keylor con una gran parada.
La salsa, el máximo exponente del fútbol que es el gol había llegado y con él, los dos equipos se fueron a por más, con el Atlético generando más sensación de peligro, Pero tanto Zidane como Simeone decidieron pensar en Europa y quitaron a Cristiano y Diego Costa. Dos bajas de peso que , sin embargo, no restaron emoción e intensidad al derbi. El Madrid apretó más para buscar la victoria en casa a base de centrar balones al área donde siempre se encontraban con la defensa rojiblanca u Oblak. El Atlético, por su parte, esperaba su oportunidad a la contra o aprovechando un error del Madrid atrás. Nadie bajó los brazos hasta el pitido final y siguieron buscando el ansiado tanto del triunfo que lo tuvo el Real Madrid en la prolongación, pero Oblak lo volvió a evitar con una gran parada a disparo de Sergio Ramos que, sin Cristiano Ronaldo en el campo, se erigió en el lanzador de faltas por delante de Gareth Bale.
Poco tiempo hubo para más y el derbi acabó con reparto de
puntos entre dos equipos que tuvieron más ocasiones que goles en el
marcador. Y de que eso pasar fueron los culpables Oblak y Keylor
Navas, los grandes protagonistas del encuentro.
Ahora, Real y Atlético ya pueden centrarse en Champions y
Europa League, respectivamente. Ahí es donde ambos lo van a dar todo
porque es lo único que les queda para salvar la temporada porque la Liga
hace tiempo que ya no es su guerra, sobre todo la del Real Madrid.
Ambos tienen muy bien encarrilado el pase a semifinales, pero falta
sentenciarlo la semana que viene. El derbi ya es historia y ahora toca
pensar en Europa y esperar a la próxima temporada para que llegue otro.
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